23 Julio, De Monte Sound (Pontevedra)

Un mes después del último concierto fuera, volvemos a echarnos a la carretera para cruzarnos esta vez el país de punta a punta rumbo a Galicia en una diagonal casi perfecta para tocar en el Festival DeMonteSound. Diez horas de quemar rueda que tuvimos que fragmentar en dos partes para que se hiciera la cosa más soportable.

Eso sí, en este viaje nos acompañó un chaval nuevo, bastante guapo por cierto. Le gusta chamar y es catador de agua en sus ratos libres. Para nosotros es Quique el Glorioso, Enrique IV o simplemente Quique Villalba Gil, guitarrista de Old Strings , que hizo un increíble trabajo del cual estamos eternamente agradecidos, ya que Álex no pudo venir por asuntos de fuerza mayor.

Dicho esto, nos disponíamos a salir a las doce de la noche del pasado viernes hacia un pueblo situado pasando Madrid llamado Collado Villalba, una broma del destino. Fue la primera vez que viajábamos de noche y nos resultó un poco especial, había siempre un pequeño halo de misterio en el horizonte. Llegamos a las cuatro de la madrugada a la pequeña villa y en cuanto subimos a la habitación del hostal nos entregamos a los brazos de Morfeo para reponer fuerzas, aunque la gente de allí más bien se entregaba a los de Chimo Bayo.

A la mañana siguiente continuamos nuestro viaje hacia el norte. Ya se empezaba a notar el cambio del clima en las montañas de alrededor cuando paramos a comer: ya pisábamos tierras gallegas. Después de comernos una buena sopa de marisco y unas costillas continuamos enseguida el camino, ya que aún nos quedaba un buen trozo por recorrer y nuestras ganas de tocar nos daban fuerzas para seguir hasta donde hiciese falta. Estas últimas horas dieron pie a conversaciones tan absurdas como desesperadas, pero nos reímos bastante y eso también es importante, no hay nada más desestresante.

Después de un rato de dar vueltas por Pontevedra en busca de nuestro alojamiento, finalmente dimos con él. Una casa rural que compartíamos con los Celtas Cortos Oficial y que, lo más importante, tenía piscina. Agradecemos a las chicas de la Casa Quireza por su buen trato y su simpatía natural.

Nos dirigimos al recinto en el cual se celebraba el festival. El escenario era bastante grande y eso me impresionó, sentía que el concierto iba a ser algo diferente, por lo menos para mí. Después de esperar un rato y hacer una pequeña prueba, ya famélicos de dejar correr nuestra energía a través de nuestros instrumentos, nos subimos y ¡empezó el Rock’n Roll! Todo comenzaba con una progresión de sonido que anunciaba una explosión eléctrica a la que sin duda había que entregarse. Por primera vez sentía que no quería que acabase nunca, y conforme íbamos tocando las canciones, la energía aumentaba. Todos estamos de acuerdo con que ha sido de los mejores conciertos, pero yo diría que fue mi mejor concierto, por lo menos por el hecho de que lo disfruté como ningún otro con diferencia.Ojalá de ahora en adelante sean todos así. Después de sentir las vibraciones del Rock’n Roll y del público, nos resguardamos en nuestro camerino de puertas abiertas a llenar los estómagos, que los músicos no solo nos alimentamos de música. Me encanta el momento de sobremesa de los conciertos en los que se comentan las experiencias vividas en el escenario.

Tras ver el concierto de The Picos Pardos volvimos a nuestro alojamiento y ‘charlamos’ un rato antes de irnos a dormir.
A la mañana siguiente nos levantamos un poco tarde a decir verdad, pero nos daba igual, yo por lo menos no pensaba correr, a pesar de que nos esperaban aún 10 horas de viaje de vuelta a casa. Además, había que darse un chapuzón en esa piscina antes de irse, por más que me costara entrar (hice varios intentos fallidos). Después de ese baño totalmente necesario volvimos a encender el motor hacia Valencia, finalizando así nuestra aventura.

Así, nos quedamos con una experiencia más de nuestra gira, que nos está haciendo crecer poco a poco. Una pena que nuestro compañero y amigo Álex Anaya no pudiera estar, pero bueno, no nos pongamos dramáticos, habrá más y serán mejores, o eso espero. Desde aquí quiero agradecer personalmente a nuestro amigo Quique el esfuerzo que ha hecho dedicando parte de su tiempo a nosotros de una manera tan desinteresada.
Y, en nombre de todos, darle las gracias a mi padre por habernos dejado el coche para cruzarnos España de punta a punta.

Muchas gracias a todos los que os habéis molestado en leer esto y un abrazo. ¡Hasta la próxima, incompetentes!

Os quiere David, el Oso, Casado.23jul_2 23jul_3 23jul_4 23jul_5 23jul_6 23jul_7 23jul_8 23jul_9 23jul_10

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