La última fuera de casa

¡Hola, seguidores! (supongo que si estáis leyendo esto, es porque lo seréis)
Hoy os voy a contar cómo fue nuestro último concierto fuera de Valencia. Digo último porque es el último que hemos hecho y porque es el último que haremos en tierras extrañas durante mucho tiempo. Pero no os preocupéis, aún no se ha acabado la gira, muchos ya sabéis a lo que me refiero.

El pasado viernes 21 de octubre pusimos rumbo a un nuevo escenario en el que daríamos lo que ha venido siendo durante todo el mes nuestro show semanal. Esta vez la visita era a Barcelona y sus peajes. Decididos a salir, pues, empezamos a cargar los instrumentos y el equipo poniendo una vez más a prueba nuestra inteligencia espacial para aprovechar todos los huecos disponibles. Algunos sueñan con que se vea algo a través del maletero. Con el tiempo algo justo, partimos hacia el norte. Eso sí, esta vez era algo distinto: nos acompañaba una guitarra tamaño junior para mantenernos concentrados en algo durante el viaje. Era nuestro último viaje y casi no éramos conscientes. La cosa merecía un poco de nostalgia, pero nosotros no somos de ese palo. Rocanrol, ¿no?

¡Al fin llegamos a San Salvador! Poco después, a nuestro destino: la sala Continental, en Gracia. Allí estaban probando ya los Marionetas. En un rato nos tocaba empezar, así que nos pusimos manos a la obra a descargar y montar el equipo. La distribución del escenario era como poco original, sobre todo porque a Lluisen le tocaba estar en una bonita trinchera con un precioso muro delante. Muy apropiado para vergonzosos, nunca nadie piensa en ellos, así que un aplauso para el genio 😉 .

A las 22 empezamos a tocar (hora en la que yo suelo estar cenando, como todo el mundo) y estábamos dispuestos a darlo todo. ¡Gracias a Carlos y Julia por venir! Durante la tormenta, la gente contemplaba desde la distancia el espectáculo (algunos desde la puerta). Una vez acabamos, recibimos la gran recompensa. ¿El feedback de la gente? No, eso no. ¡LA CENA!

Después, la cama, que tampoco está mal porque al día siguiente había que madrugar. ¡Llegaban los Reyes Magos para Kevin (llegaban de su bolsillo, pero no por ello le hacía menos ilusión)! Y es que nuestro cantante y bajista iba a pillarse su nueva arma de cortar cabezas. ¡Un nuevo Höfner!

A la mañana siguiente fuimos a probar el primero, pero no nos convenció. Por suerte hallamos otro del año 66 por la zona (Kevin tiene un Ángel en el culo) y este sí que sonaba bien. Además hicimos buenas migas con Jaume, el vendedor, y nos fuimos a comer con él a un restaurante. Este hombre era fan de los Beatles (tiene un grupo tributo de la hostia), los Scalextric y bueno, un poco de todo ¡Además, nos invitó a comer! Después, pusimos rumbo a casa. Esta vez volvíamos con un instrumento más en el coche por si fuera poco.

Ya volviendo, otra vez con la guitarra junior, solo podíamos pensar en nuestro próximo concierto, que cerrará una etapa para dar paso a otra nueva. Esperamos haber crecido tanto como creemos (ojalá más). Tantas horas en la carretera han servido para hacernos mejores, tanto profesionalmente como en la convivencia. Se mire como se mire, ha sido una gran inversión, y esperamos que la próxima sea mejor. Dicho esto, lo vuelvo a repetir para que quede claro: ¡la gira no se ha acabado! El concierto de este viernes 28 será la celebración del fin de esta primera gira

¡Buenos días y gracias por vuestra atención y vuestro tiempo, Incompetentes!

Os quieren los reyes de la estación.

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